La democracia se tiñe de tiranía
La
voz del pueblo es la voz de Dios, es al menos un adagio de las culturas
populares, sin embargo en Colombia dicha frase no aplica. ¿Cómo definir un
Estado donde la teoría y la práctica no se conmutan?, donde la democracia y las leyes aplican para unos cuantos, y la
pregunta es ¿Dónde está el pueblo?
Definir
el pueblo no como lugar sino como fenómeno participativo de un Estado, resulta
algo complejo de determinar, solamente se podría resumir que el pueblo es la misma
ley, pero esta ley, esta codificada bajo ciertos parámetros. Colombia es un
Estado donde la ley, existe para castigar pero no para corregir, donde siempre
tiene ese rol estigmatizaste e ideológico donde no obra el argumento como
palabra, sino los ataques de una nobleza que se visten de duques.
La
constitución política en su artículo 40 establece que puede elegir y ser elegido, sin embargo,
el Estado en su arbitrariedad decide anular la voz expresada por ocho millones
de ciudadanos en las urnas.
Gustavo
Petro, actual Senador de la República de Colombia, desde que se postuló como
Alcalde Mayor de la ciudad de Bogotá, ha tenido grandes problemas en sus
administraciones, donde ha llegado a demandar al Estado, por extralimitarse en
sus funciones.
En
el año 2012, cuando fue alcalde de la ciudad de Bogotá, fue destituido por 18
años, por el ex procurador y actual
ministro ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), Alejandro
Ordoñez, por mal manejo que se brindó a los residuos sólidos de la ciudad,
generando problemas ambientales, sin embargo, en el año 2017, la Corte
Constitucional, anuló dicha orden emitida por el ex procurador. Terminadas las elecciones, la Comisión
Nacional Electoral (CNE), le negó la personería jurídica, a la Colombia Humana,
liderada por el actual Senador, aun sabiendo que ganó por 8.029.080 votos, por
un 43%, pero la (CNE), afirma que el candidato ganó con otro nombre jurídico,
¿será que Gustavo Petro, que lleva cerca de 20 años haciendo política haría
semejante error de principiante?, no obstante los problemas que conllevan son:
perdida de investidura y el no poder contar con ningún candidato que pudiese
representar al partido de Gustavo Petro, pero el Senador se unió al partido político
llamado “Los Decentes”, pero Carlos Felipe Córdoba, actual contralor decide
desarchivar el caso de Gustavo Petro, ahora con el tema del transporte público
en Bogotá, y se le impone una multa de 218.000 millones de pesos.

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